domingo, 12 de abril de 2015

CONDORCANQUI

CONDORCANQUI

Ahora
En este momento
Hoy
Siento envidia de estas largas piernas
Que pueden hacer su albedrío:
bajar escaleras,
caminar sobre empedrados desparejos
saltar
evadir con agilidad los charcos de agua sedienta.

Mientras que la mente
Persiste en no moverse de sus odios
De sus recuerdos y amores
De sus pálidos poemas
De su persistente e inestable equilibrio.

Me pregunto
Cómo un cuerpo puede descomponerse de tal forma
Trocearse por propia voluntad,
Y a la vez
Pasearse de manera irresponsable
Vagando, ambulando
Como un simple vendedor callejero,
Mientras se ocupa de sus tribulaciones.
Mediando entre ambas peripecias
Cientos de avatares
Cientos de lágrimas.

Somos un vulgar y ordinario Tupac Amaru
Un humilde Condorcanqui de entrecasa
Nos vamos descuartizando
Sin necesidad de violentos caballos
Sin haber promovido sediciones,
y sin que el Tiempo pueda impedir
Esta ecuánime y correcta injusticia.


1 comentario:

  1. Qué sea la lucidez nuestro único asidero en la tormenta.

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